lunes, 9 de enero de 2012

Estar cerca sintiéndome tan lejos.

¿Puedes escuchar mi voz desde tan lejos? Estoy gritando para no ahogarme en tu silencio. El vacío me absorbe, me arrastra hasta ese mundo detrás de tus ojos dónde todo es oscuridad y sensación de frío. Me he quedado dormida en mis recuerdos, y de nuevo regresan los gritos, las lágrimas y la necesidad acuciante de huir lejos de todo. No puedo despertarme.

Aquí estoy yo, la de palabras sin sentido,eterna nostalgia, y un futuro indeterminado que en el fondo no deseo. Allí estas tú, al otro lado del cristal, con todos tus problemas, tus ojos tristes  y a pesar de todo una sonrisa esperanzada para protegerte de la realidad.  Una simple sonrisa, que no frena las palabras viperinas, los gestos de desprecio ni la soledad que te acecha noche tras noche junto a tu cama. Y quiero protegerte, porque sé que no siempre llevas a cuestas la curva en tus labios, ni tus ojos están secos.

 Quiero llegar hasta ti (abrazarte), decirte lo que quieres oír (mentiras que suenan bien). Hacerte saber que estoy contigo (al otro lado del cristal)

Gabriella Nightray

lunes, 2 de enero de 2012

Mascara.

Recatada, elegante, adorable y silenciosa como todos esperan de una tímida chica extranjera, como todos esperan que sea la misteriosa prometida de su gran amigo. 
Estoy obligada a asistir a este baile de mascaras, donde todos me sonríen e intentan acercarse a mi, donde ni uno solo esta de acuerdo con mi presencia en ese lugar y en la vida de mi futuro marido. Palabras amables delatadas por sonrisas hipócritas y llenas de rencor. Gestos de hospitalidad, halagos y cumplidos, donde en realidad solo hay burla y las ocultas ganas de verme salir por la puerta. 


Él no se da cuenta. Mentira. Él prefiere no creer que la gente de la que se ha rodeado toda la vida no es más que un puñado de buitres carroñeros que quieren separarle de la mujer que ama. 


Un sin fin de abrazos, besos de bienvenida y despedida, preguntas sobre mi posición social, mi país, mis gustos, mi peculiar aspecto... Y cada una de ellas con una muletilla final "oh, vaya". Yo se lo que eso significa, significa "Oh, vaya, me esperaba que ni tan siquiera supiera hablar sabiendo de donde viene" "Oh, vaya, espero que no me pegue las pulgas" "Oh, vaya, si cree que se quedará con el dinero de mi hijo..." 


Y me siento a esperar. A esperar a que me saquen de este nido de serpientes y vívoras en el que me han metido. A esperar que él se de cuenta de lo que me esta haciendo pasar, a esperar mas abrazos envenenados , hasta que simplemente me canso de ver colmillos chupa-sangre tras cada sonrisa. 


Me levanto educadamente, me dirijo a la puerta una de sus amigas intenta detenerme, la miro con una sonrisa, me quito esos odiosos tacones y los dejo en medio del pasillo "Oh, vaya" Y tras decir eso, salgo por la puerta, descalza y con un odios vestido rasgándose con la maleza a cada paso que doy. 


"Oh, vaya, que lastima que se rompa el vestido. Tranquilos, no le sacare dinero a su querido hijo para comprar otro, nunca volveré a ponerme algo semejante."

Violet Nightray

viernes, 16 de diciembre de 2011

Libre

Horas y horas al día charlando. Tardes en un parque conociéndonos. Consuelos y risas sustentadas por las cadenas de un par de columpios y sustentadas por la confianza que se va tomando por cada bajada del tobogán cuando volvíamos a ser niños.

Últimamente la noto extraña, se preocupa mucho por mi, parece más sincera que antes y me sonríe y me ayuda más de lo que necesito. Quizá aun tenga una esperanza ¿sentirá lo mismo que yo? debo armarme de valor y confesarlo, lo haré esta misma tarde cuando nos reunamos a la hora de siempre en el mismo lugar que cada día.

Cuando llega me parece que esta más deslumbrante que nunca, es preciosa aunque ni ella misma se de cuenta. Charlamos un rato como tantas otras veces y después me preparo para confesarle que la quiero, pero me interrumpe. Ella también tiene algo que decirme ¿será eso? ¿Me dirá que me quiere y podré responderla con el beso que tanto tiempo hace que quiero darle?

No lo es. Si, quiere a alguien, a mejor amigo.
Me trago mi confesión y finjo que no pasa nada. Quiero gritar, llorar y pedir explicaciones. Me callo, sonrío y la ayudo a acercarse a él.
La quiero.

Violet Nightray

martes, 13 de diciembre de 2011

No importa.

Algunas  veces, tenía la sensación de que hasta su ventana no llegaban los rayos del sol. Sin embargo, nunca dudó de que las palabras envenenadas si que se colaban por debajo de la puerta esperando a que llegara el silencio para poder sonar con más fuerza. Y a veces no necesitaba escucharlas para intuirlas.

“¿La ves, esa, la rubia? Sí, pues yo he oído que…” “Sí, es esa. Y me han dicho que…” “¿A qué no lo parece? ¡Pues porque no sabes que…!”

Murmullos. Verdades tan tergiversadas que se habían convertido en mentiras que ella creía hasta hacer de ellas su mantra. Cuchicheos que estallaban cuando ella giraba la esquina, o cuando cerraba la puerta. Rumores. Cientos de personas que la juzgaban, ninguna que realmente la conociera.
A
“No importa” susurraba. Y sonreía como si no supiera nada. Vivía en su mundo particular, encerrándose en si misma: entera por fuera y rota por dentro. Una tormenta encerrada en una cascara de nuez. “No importa” decía, mientras lloraba frente al espejo que no le mostraba lo que ella quería ver. Los ojos demasiado pequeños, la boca demasiado fina. El pelo demasiado lacio.  Demasiado alta. Demasiado gorda. Demasiado imperfecta. Demasiado ella. “No importa” pero sí importaba. Era importante, porque le dolía. Porque anhelaba tanto ser diferente, que era incapaz de quererse a sí misma.

Y un día la descubrió en labios de otra persona. Esa desconocida oculta detrás de unos ojos tristes, y de mejillas pegajosas por las lágrimas. Esa chica que se escondía detrás del todo en las fotos y aun así destacaba, la  siempre paseaba sola por el parque cantando en voz baja. La que adoraba el cine, la música y reír. La de dulce sonrisa y voz suave. Esa extraña en su propio cuerpo, que se había cansado de pensar en los demás. Ella.  

“No importa” repitió, deseando creer que era cierto. Y dejo de mirarse en el espejo, sabiendo que era más guapa en los ojos de otra persona, comprendiendo que demasiado no es más que un concepto. Aprendiendo que las personas no somos realmente cuando estamos solos, sino que nacemos en compañía de otras personas.

"No importa" grito. Y no importaba.

Gabriella Nightray

sábado, 10 de diciembre de 2011

Y si...

Es extraño contemplar un rostro que un día lo fue todo para ti y hoy ya no significa nada. Te produce nostalgia, y te arrastra al mundo dónde los “quizás” no son sólo hojas secas que pisotear en tu camino, sino que son realidades que podrían ser tu presente con tan solo que lo desees.

Hubo un día en que supiste todo sobre esa persona. Su color favorito era el azul, su zumo preferido el de naranja. No creía en el amor, pero adoraba enamorarse. Sus padres se conocieron en el instituto. Le gustan las historias de terror y las películas románticas. Nada de eso ha cambiado. Pero ahora ya no sabes que canción le hace enloquecer, ni que comida se le da mejor preparar o cuándo es la última vez que se ha sentido triste.

Sois dos extraños que comparten una gran familiaridad. Ya no sabes que es de su vida, ni cuando todo se volvió del revés en vuestros caminos. Aún no comprendes porque ya no encontrabas un rato para ella, y porque cuando estabais juntos contabas los segundos para marcharte. Dudas que ella sepa algo sobre ti hoy en día.

Y en un viejo cajón, aún están las fotografías desde las que sonreiréis para siempre, creyendo que el tiempo que os queda por vivir es para vosotros porque nunca vais a separaros, sin saber que vuestra historia comenzó con un final ya escrito, y que algún día, tal vez mañana, esas sonrisas no serán más que un instante de dos historias que no volverán a entrelazarse. 

Gabriella Nightray