miércoles, 15 de septiembre de 2010

Nostalgia

Divertida, lógica, loca, sincera, reflexiva, explosiva, leal, radical… ¿y qué sentido tienen ahora estas palabras cuando la persona a la que quiero definir está demasiado lejos como para que lleguen hasta sus oídos?
¿Qué sentido tiene pronunciarlas? La descripción queda vana cuando solo te quedan muchos recuerdos de tardes de verano y noches de cine sin dormir.
¿Dónde queda todo? En el cajón de las palabras que quisiste decir, y olvidaste llegado el momento de pronunciarlas.
¿Dónde quedo yo? Demasiado lejos para poder verte, donde el sonido de tu voz no basta para calmar la añoranza, y cinco días resultan agobiantemente solitarios. En un mundo sin el sonido de tu risa, donde no tengo palabras para expresar cuanto te echo de menos.
Gabriella Nightray

sábado, 11 de septiembre de 2010

Whispers


¿Los oyes?

Si me dices que no habrás confirmado lo que sospecho desde hace tiempo. He perdido la cabeza.
Me hablan cada noche, cuando mi mente se sume en la oscuridad de los sueños. Quizá puede que solo una mente como la mía, perturbada por los remordimientos y con mil secretos que esconder, pueda oírlas. No lo se.

Son las voces del pasado amenazando con salir al exterior y revelar mi autentico reflejo. Son susurros en la noche que me atormentan en sueños convirtiéndolos en horribles pesadillas. A veces grito; chillo hasta quedarme sin pulmones desgarrando el silencio de la noche para que dejen de sonar. El alivio dura apenas unos segundos y, cuando mi desesperada voz se apaga, ellos aun están ahí, acechando, metiéndose en mi cabeza.

Están aquí.

Aquí y ahora. Buscan la forma de deteriorar mi mente hasta hacerla inservible. Quieren acabar conmigo y tienen motivos para hacerlo, no me puedo defender, no tengo argumentos para pensar que soy inocente. Yo lo hice. Y ahora mis acciones me perseguirán el resto de mi vida. Fuiste tú. Una frase que se repite una y otra vez y que no cesará.

Le pido a la oscuridad que me lleve. No quiero una vida tan miserable como mi alma.
Los susurros vuelven a esconderse en el interior de mis sueños y soñando el sueño final, el último, todo acaba.

Violet Nightray

viernes, 10 de septiembre de 2010

Canción sin música.

¿Se puede volar con las alas rotas?
Los barrotes de mi jaula me oprimen, y el viento que me llega solo me hace anhelar aún más la libertad. Las notas de una canción desatan mi desenfreno, y la ausencia del sol ya es una costumbre. No sería tan terrible si no me quedaran anhelos de días mejores, donde las nubes no cubran el cielo, y pueda volver a volar.
La letra de una canción sin melodía trata de abrirse paso en mi mente. No la dejo. Cantar es igual a seguir adelante. Quiero rendirme. Quiero volver a abrir la caja de Pandora, dejar que la esperanza salga y resignarme. Romper las alas, y esperar a que la tristeza se marche.
¿Qué es la esperanza? Un pensamiento ahogado en la decepción.
¿Qué son mis alas? La certeza de que algún día el cielo no estará tan lejos, y si me impulso podre alcanzarlo.
Gabriella Nightray

Lejos

Se ha terminado.

Toda la libertad que creíste tener se esfuma ante ti y no lo puedes evitar. Todo cuanto creías tener, lo único que realmente te quedaba, todo se desvanece. Buscas una última salida desesperada y cuando te das cuenta de que no la hay te pierdes. Te hundes, no sabes que hacer, tu cabeza no lo asume y a la vez le da vueltas a mil planes de fuga, en el fondo sabes que no hay marcha atrás.

Te sientes engañada por las personas que, en teoría, te quieren. Te sientes estúpida, inútil y manipulada. Hace unos días creías poder conseguir la luna con un poco de esfuerzo y una simple decisión tomada por otra persona te demuestra que no eres nada. Que nunca lo seras. Te sientes abandonada, sola e increíblemente débil. Cualquiera puede aplastar lo poco que queda de ti sin apenas esfuerzo y por eso te apartas, para evitar que te hagan desaparecer. Porque... si lo consiguen nunca más volverás a ser tu.

Caer... no ese no el el problema, lo verdaderamente difícil es levantarte de nuevo.

Violet Nightray

jueves, 9 de septiembre de 2010

Deseos de cosas imposibles.


- ¿Oye, qué es lo que ves cuando miras el cielo?
La pregunta es clara, concisa. La hierba acaricia mi cara, y el viento extiende mi melena por el césped. No es una tarde demasiado cálida, pero me sentía agobiada a solas con mis pensamientos. Necesitaba notar el aire en mi cara, sentir las manos frías, el sonido de los coches y tu voz reconfortándome.
- ¿Las nubes?
Tu respuesta tiene un tono burlón, y aunque no he apartado la vista del cielo, los sonidos que producen tus movimientos me indican que te has girado para mirarme. Resisto el impulso de girarme a mirarte yo también, pero últimamente no soy capaz de resistir la intensidad de tu mirada…y no quiero que te des cuenta de eso.
- No, tonto. Me refiero a lo que piensas cuando miras al cielo. Qué ves más allá de lo evidente.
Ríes ante mi replica. La tentación me puede, y me giro. Nuestras miradas se cruzan, y yo deseo apartar la vista. Tu mano deja de jugar con la hierba, y sujeta mi mejilla, para evitarlo. Me sonrojo, y eso hace que vuelvas a reírte, como cuando éramos pequeños y me ruborizaba cada vez que me sacabas de un error.
- A ti.
La respuesta me provoca escalofríos. Te miro, malhumorada, frunciendo el ceño. Tú me miras, y siento que me pierdo en tus ojos grises. Otra vez, para variar. ¿Lo has dicho en serio? No parece que estés mintiendo. ¿Pretendes burlarte de mí? No, no eres de ese tipo de chicos. ¿Qué intención ocultan tus palabras? No lo sé, y tú pareces sentir mi confusión, lo que a su vez aumenta la tuya.
- Te veo buscando formas a las nubes, contando las constelaciones y narrándome su historia. Suspirando, perdida en tus pensamientos. Cantando cuando no sabes que hacer, y observar las nubes no te basta. Cuando miro al cielo, de una forma u otra siempre acudes tú a mi mente.
Tu explicación me silencia, antes de que pueda expresar mis dudas. Bajo la mirada, antes de ahogarme en la tuya. Detesto que me digas esas cosas. Lo detesto porque me hacen sentir una esperanza que se esfuma cuando en tus ojos veo solo una sincera amistad. Lo detesto porque con eso, tú solo quieres remarcar que soy tu mejor amiga. Una posición cercana a ti, que sin embargo me encadena a una espiral de secretos, todos ellos relacionados contigo.
- ¿Qué es lo que ves tú?
Tu pregunta ahonda en mis pensamientos e interrumpe mis divagaciones. Es una hazaña que solo tu voz puede lograr. ¿Te sentirías incomodo si lo supieras? Probablemente sí. Y probablemente tu novia se sentiría furiosa de saberlo. Por tanto, me callo, una vez más.
- Deseos de cosas imposibles.
Me decido a decirte la verdad. Dos palabras sinceras que no puedo aclarar. Lo siento. No pretendo alejarte de mi mundo, pero en él no tienen cabida más falsas esperanzas creadas por una imaginación desbordada, y un montón de noches en vela. Al igual que en tu mundo, yo soy una parte importante, pero nunca la razón por la que gira.
Gabriella Nightray