martes, 25 de enero de 2011

La caja de Pandora

La noche es joven pero ella ya esta borracha. Lleva una copa semivacía en la mano, y unos tacones demasiado altos; escote de vértigo, pitillos ajustados, y el rostro ensombrecido con demasiado maquillaje.
Pide otra copa, y contempla su bebida mientras un nudo se forma en su garganta.
Cada noche es cómo la última ¿Quién sabe si cambiara algo esa noche? Y al mismo tiempo cómo la primera sigue sin entender qué hace frente a un vaso vacío.
Ella es casi tan joven como la noche: solo tiene veinticinco años…pero ya ha comprendido que tal vez, en aquella pequeña caja no fue la esperanza la que quedo atrapada. Así que la busca en el fondo de un vaso de ron.
Entre un vaso y el siguiente llega la hora de marcharse a una casa vacía. Y esta noche, tampoco ha encontrado la esperanza.
Gabriella Nightray

lunes, 24 de enero de 2011

Un "quédate" silencioso.

Hoy es el gran día.

Esa cita que llevo esperando semanas con ese chico que parece perfecto para mí. Estoy entusiasmada y corro a contarte el porque de mi alegría.

Sonríes.

Te alegras por mi, pero por algún motivo tu sonrisa me incomoda, no parece sincera. Es... ¿una sonrisa triste?
Despejo mi cabeza de todo ese tipo de pensamientos, no puede ser. Ni siquiera debo planteármelo.

Tienes algo que contarme, un problema, una preocupación... algo te ronda la cabeza y lo se, pero ya es la hora. Él me espera un par de calles más adelante y tu casa está justo frente a nosotros.
Me digo a mi misma que me lo contarás mañana, que no te será tan terrible aguantar una noche más y se que es cierto.

Me despido.

Se que no estas enfadado, que no te he decepcionado, pero eso no alivia mi mal estar. Desapareces tras la puerta y comienzo mi camino hacia el que probablemente sea el chico de mis sueños, pero cuando a penas he dado cinco pasos, me detengo. Saco el móvil y hago una llamada justo antes de dirigirme a la puerta de tu casa.

Abres la puerta, estas sorprendido pero sonríes de verdad. Te devuelvo la sonrisa entro mientras cierras la puerta tras de mi.

- Cambio de planes. ¿Qué tienes que contarme?

Tu rostro se ilumina y estoy mucho más feliz que cuando él me llamo para salir por ahí. No necesito un chico perfecto, puede que solo te necesite a ti.

Violet Nightray

domingo, 23 de enero de 2011

Al pie del Arco-iris.

Te contemplo durante un instante, y una vez más, noto que falta algo. ¿Qué es lo que puede faltar? Todo es cómo siempre.
Tú sonríes y me coges de la mano, hasta que la llegada del pedido te da la oportunidad de soltarme.
La cafetería está repleta de personas, y la música clásica apenas se hace escuchar entre las voces de la gente. El café lleva demasiado azúcar, y esta falda llena de volantes es demasiado incomoda. Pero yo sonrió; cómo siempre.
Me preguntas por las clases de violín, y yo respondo en términos cordiales, en palabras que empalagan antes incluso de pronunciarlas. Luego, yo dejo de ser importante y hablas sin cesar sobre tus grandes avances en el equipo de futbol. No me interesa, y lo sabes. Pero yo estoy callada, cómo siempre.
Entra esa amiga –demasiado amiga- tuya, y no duda en sentarse al lado, dirigiendo su saludo solo a ti. Comenzáis a hablar –de ella- y yo dejo de existir en vuestro plano. Lo siento, no me gusta el deporte. Ni el pop. Ni el café con demasiado azúcar. Pero yo escucho atentamente, cómo siempre.
De repente, lo entiendo. Ya sé lo que falta.
Quizás nunca antes me había dado cuenta, o quizás no quería hacerlo. Puede que fuera más fácil dejar que una venda cubra mis ojos, y esperar una respuesta que en el fondo no quería que llegara. Pero ya ha llegado. Ya es tarde para volver a cerrar los ojos, y fingir que nada ha cambiado.
Nos faltan verdades: no me gusta está cafetería. No me gusta el café con demasiado azúcar ni llevar faldas con lazos por doquier. No me gusta la cadencia de tu voz ni tu remilgado vocabulario. Detesto el futbol, casi tanto como el pop ligero. Y, sobre todo, odio que seas capaz de ignorarme en cuanto llega ella.
Y aún falta algo más: no es suficiente con decir la verdad. Alguien tiene que escucharla.
Me levanto, y no te das cuenta hasta que el sonido de la silla al apartarse te lo indica. Me miras extrañado, con desaprobación. Te miro, desafiante.
Ya me he cansado de sonreírte. Y de escuchar y volver a escuchar el número de goles que has marcado en tu último partido. También me he cansado de ser tan prescindible para ti, de cambiar para ser lo que tú esperabas, y que aún así siga sin ser lo suficientemente buena.
-Te dejo.
Con solo dos palabras, rompo el pasado, me reinvento de nuevo y consigo que por una vez el mundo no gire en torno a ti. Vuelvo a ser yo, vuelvo a anhelar saltar los charcos, ya no me asusta lo que puedas pensar de mí. Puedo ver de nuevo un arco-iris entre la lluvia, y así es cómo debería haber sido siempre.
Gabriella Nightray

Relato forzado.

Un montón de palabras desordenadas y sin sentido que buscan algo que escribir. La sensación de que el deber llama a tu puerta y tienes que ponerte a trabajar de inmediato, y lo haces; coges lápiz y papel y comienzas a desgastar la mina escribiendo versos vacíos y desganados.
Catorce sílabas, rima asonante, cuatro párrafos.

Fin del relato. Éxito de ventas.

Y ahora sabes que hay miles de personas perdiendo su más preciado tesoro, el tiempo, en leer unas lineas que no llevan a ninguna parte. La sensación de estar estorbando más que ayudando a la gente te invade y te gustaría romper ese río de tinta en mil pedazos y dejar que el viento lo llevara a otra época. Una época donde la gente no escribía por obligación, donde los sentimientos plasmados en una hoja de papel no equivalían a montañas de dinero, donde el lápiz y el papel nunca se desgasten, sino, que sean testigos de una maravillosa historia que surgió cuando nadie estaba mirando.

Violet Nightray

martes, 18 de enero de 2011

(Tal vez) Te quiero.

¿Qué quiero?
Quiero una hora más contigo, donde todo lo que exista sea tu voz. Tal vez también tus brazos rodeándome.
Quiero actuar. Sin pensar en lo que hago.
Quiero otra canción que me recuerde a ti. Tú le das otro significado.
Quiero empezar de nuevo. Y volver atrás para encontrarte.
Quiero entender porque el mundo gira. Mi mundo lo hace por ti.
Quiero un último beso que preceda otro final interrumpido.
Supongo que te quiero.
Gabriella Nightray