martes, 24 de agosto de 2010

Jaula de cristal.

La música suena a todo volumen, y mi móvil se ilumina anunciándome que él sigue pensando en mi. El aire tiene olor a sal, y si me asomo a la ventana podré ver el mar. En la cocina mis padres ríen, y en mi mesa hay una invitación a una fiesta.
Todo esta en orden. No tengo nada que hacer hasta la noche, y los peluches con los que antes jugaba parecen mirarme con ironía.
Yo sé por qué. ¿Quieres saberlo? Hace unos años, cuando él no había llegado a mi vida y nadie se molestaba en preguntarme que hago los sábados solía abrazarlos sin apartar los ojos de un libro. Hace unos años, cuando aún sabía quien era y que quería. Cuando no era una marioneta en manos de mi vida social.
¿Quieres saber un secreto?
Mi vida es perfecta. Tengo amigas, novio, una familia ideal ¡hasta un perro! saco buenas notas, cada sábado tengo un evento distinto anotado en la agenda...
¿Quieres oír otro secreto?
Me siento atrapada en mi vida perfecta. Encerrada en una burbuja de jabón cuyo aspecto hace que todos la admiren, pero que a nadie le importe de que está formada. Arrepentida por lo que hago, lo que debería hacer...y lo que no he hecho.
Me siento vacía en mi jaula de cristal, en mi superficial perfección.

Gabriella Nightray

sábado, 21 de agosto de 2010

Y... y ahora... ¿qué?

Una sensación extraña, esa angustia que sale de tu pecho y se extiende por todo tu cuerpo anunciando que algo va ha ocurrir, algo malo. La incertidumbre de no saber lo que te espera, de no saber cuan terrible será o cuando sucederá. La esperanza de que no sean más que imaginaciones, tonterías sin fundamento que te torturan sin ningún motivo coherente y esa voz interior que te dice que esa mínima esperanza no es más que un pobre consuelo. Preocupación por todo y por todos, hasta el punto de convertirse en paranoia. Inseguridad, como la que siente un adolescente acomplejado el primer día de clase. La necesidad de que ocurra, sea lo que sea pero que ocurra pronto, solo para que el presentimiento deje de martirizarte.
Y un día... llega.

Ha ocurrido. La noticia ha llegado hasta ti y ni siquiera sabes con exactitud como ni cuando, pero ha llegado y ya no hay vuelta atrás. Piensas que no es cierto, no reaccionas, el primer signo de aceptación viene unido a la incapacidad de moverse, el cuerpo te pesa mucho más de lo normal y te desplomas sin saber donde has aterrizado.
Un pensamiento: "No... Y ahora que voy ha..." una frase que se ve interrumpida, ahogada por miles de lágrimas que no puedes contener y que borran todo rastro de felicidad a su paso. La impotencia; no pudiste, no supiste como evitarlo a pesar de que sabías que algo no iba bien. El tiempo se detiene y piensas en lo que no pudiste hacer o decir, en que ya no podrás hacerlo nunca.
Nunca.
Esa palabra resuena en tu cabeza como una bala de cañón. Nunca. Nunca podrás volver a verlo, nunca más oirás su voz, no sentirás su cálida piel... En un segundo tu vía se derrumba y no puedes evitarlo, no puedes volver atrás.

Violet Nightray

viernes, 9 de julio de 2010

¿Crees en las hadas?

En el mundo hay dos tipos de personas: los que creen en la fantasía (hadas, brujas y todo eso) y los que no. Yo siempre he pensado que pertenezco al segundo tipo de personas que he mencionado, pero ya no estoy tan seguro de eso.


¿Qué es lo que me ha hecho cambiar de su opinión? No lo sé. ¿Su sonrisa llena de misterio? ¿Esos ojos tan verdes que parecen de ciencia ficción? ¿La gracilidad con la camina que la hace asemejarse a una mariposa en pleno vuelo? ¿Todo en general?
Esa no es la respuesta a mi pregunta, lo sé.
¿Acaso existe solución a mi dilema?
Comencé a creer en las hadas cuando supe que nadie más podía verla. Y si es fruto de una enajenación mental... no me importa.

Por que desde que caí en aquel circulo de hermosas bailarinas del que ella me libero, solo sueño con volver a ver esas alas que aquella noche brotaban de su espalda y que su traición para salvarme rompió en mil fragmentos de cristal y purpurina. Pero de esa noche solo me queda una triste sonrisa dibujada en su rostro, y una pregunta en sus labios que exige saber donde esta su lugar.

Gabriella Nightray

jueves, 8 de julio de 2010

Pagina en blanco

Echo la vista atrás buscando el momento en el que dejé que esto ocurriera. En el que permití que te fueras sin saber a donde, si saber si te vería una vez más. Ahora lo se. Se que nunca volverás, se que yo tuve la culpa y se que nunca podré olvidar tu mirada observándome mientras mi mente se hundía en sueños irreales. No puedo arreglarlo.

Ahora, en la soledad de una habitación vacía, me pregunto como la vida de una persona puede cambiar tanto tras unas simples palabras. Como por mi imprudencia te lanzaste al vacío y ahora por más que repito que quiero que vuelvas a gritos se que no lo harás.Se que una vida no se puede recuperar. Intento mirar a otro lado pensando que el tiempo cura las heridas, pero, en el fondo se que el tiempo no hará si no tapar con mentiras mal colocadas una verdad que terminara por renacer algún día. Una verdad que volverá causándome un terrible sufrimiento. ¿La culpa? ¿la perdida? Puede que todo a la vez.

Miro al futuro confusa. Y cual cuaderno en blanco una habitación se alza ante mi esperando que yo marque los pasos que seguiré en mi vida, pero no quiero hacerlo. No quiero vivir en un futuro que no merezco, así que adorno con un recuerdo de mi pasado cada azulejo de la nueva habitación demostrando así que no te olvido, demostrando que te echo de menos y que mi mundo no avanza sin ti.


Violet Nightray

miércoles, 7 de julio de 2010

Réquiem nocturno.

El cuchillo tiembla en mis manos de forma descontrolada.
Tu rostro dormido refleja una paz que yo soy incapaz de alcanzar. Me gustaría decirte muchas cosas, pero ya es tarde para eso.
Cambie mi voz por un sueño inalcanzable, por ti. ¿Para que? Para ahora no ser capaz de decirte adiós. Para saber que mis hermanas sufrirán en mi ausencia.
Me marcho corriendo, con lágrimas en los ojos, la luna llena en una playa desierta me espera. En mi última noche, al mirar esa luna me pregunto...¿Cuando este llena tú pensaras en mi, al igual que yo estoy pensando en ti esta noche, al igual que todas esas noches anhelando susurrarte lo que siento? No lo sé.
Pero me bastara una sonrisa tuya para saber que todo ha merecido la pena.
En mi último amanecer, solo deseo volver a verte, en un mundo distinto donde pueda quererte libremente, y así lo expreso en una canción que jamás escucharas, una melodía entonada por las olas al romper en la playa.

Gabriella Nightray